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Adquisición mortis causa vivienda habitual Bonificación en la adquisición de la vivienda habitual

Sentencias Albacete

La adquisición mortis causa de la vivienda habitual, Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de mayo de 2017

La adquisición mortis causa de la vivienda habitual se ve fiscalmente bonificada a pesar del traslado del fallecido de su domicilio (justificado el traslado por enfermedad), con la Sentencia del Tribunal Supremo que acaba de unificar la doctrina.

Derecho a la reducción del 95 por 100, recogido en el art. 20.2 de la Ley del Impuesto de Sucesiones y Donaciones,  “requisito de permanencia gozarán las adquisiciones “mortis causa” de la vivienda habitual de la persona fallecida, siempre que los causahabientes sean cónyuge, ascendientes o descendientes de aquél, o bien pariente colateral mayor de sesenta y cinco años que hubiese convivido con el causante durante los dos años anteriores al fallecimiento.” En relación a esta cuestión existía jurisprudencia de los Tribunales superiores de justicia con interpretaciones muy diversas y el Tribunal Supremo ha resuelto la discordancia doctrinal existente sobre si un heredero puede acogerse a la reducción del 95% de la base liquidable en Sucesiones por adquisición de la vivienda habitual del causante cuando éste por razones de enfermedad y hasta su fallecimiento, ya no reside en ella, pero si convive con su familiar y posterior heredero.

De la interpretación literal para que la reducción del 95% fuese la establecida a la vivienda habitual, era necesaria la convivencia en la vivienda del difunto, pero si este se trasladaba a casa de un familiar para ser cuidado se perdía esa reducción prevista en el art. 20. Lo que ahora establece el Tribunal Supremoa es que si ocurre alguna circunstancia justificada que atribuye la condición de vivienda habitual al nuevo domicilio (el de los parientes que le cuidan), después del traslado, siendo éste donde ha de tener lugar la convivencia requerida.

El concepto de vivienda habitual no está contemplado en la Ley del Impuesto de Sucesiones, por lo que ha de atenderse a la normativa reguladora del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que expresamente la recoge. El tratamiento legal aplicable a este tipo de inmuebles exonera en dicha ley de la exigencia de residencia continuada durante al menos 3 años, cuando se dan ciertas excepciones. Así se conservará en los supuestos de celebración de matrimonio, separación matrimonial, traslado laboral, obtención del primer empleo, o cambio de empleo, admitiéndose una fórmula abierta definida como “otras causas análogas justificadas”, pudiéndose situar ahí al traslado del causante por enfermedad acreditada si obliga al cambio de residencia, máxime cuando el fallecimiento sobreviene durante y como consecuencia de dicha enfermedad.

La sentencia de instancia declara y reconoce que el traslado desde la vivienda habitual a la vivienda del hermano fue consecuencia del estado de salud y persistió hasta el fallecimiento del causante, lo que para el Alto Tribunal debe permitir una aplicación flexible de la exigencia de vivienda habitual a los efectos de poder aplicar la reducción.

Continúa la Sentencia indicando que como regla general, la convivencia entre causante y causahabiente, exigida por el artículo 20.2.c), tercero, LISD, ha de desarrollarse en la originaria vivienda del causante porque, en caso contrario, dejaría de ser habitual. Ahora bien, en los supuestos en los que concurre alguna de las causas justificadas que atribuye la condición de vivienda habitual al nuevo domicilio, después del traslado, subraya. será en éste donde ha de tener lugar la convivencia requerida.

La estimación del recurso de casación para unificación de doctrina implica dejar sin efecto las resoluciones administrativas impugnadas y reconocer al recurrente el derecho a la reducción del 95%, correspondiente a la vivienda habitual del causante prevista en la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

 

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